Posiblemente, uno de los campos más difíciles de superar al momento de afrontar un proceso de homologación unitaria de cualquier coche es lo referente a las emisiones. Si su vehículo se ha comprado en un país perteneciente a la Unión Europea, el trámite puede ser más sencillo, ya que todos los países han interpretado de una manera similar las normas equivalentes a la emisión de gases por parte del parqué automotor, siendo necesaria únicamente la equivalencia con los distintivos españoles.
Sin embargo, la mayoría de las veces cuando hablamos de la necesidad de una homologación unitaria no se suele hablar de coches fabricados en Europa o matriculados aquí, sino más bien de coches comprados en países como Estados Unidos, Japón y otras latitudes, que por su valor sentimental, coste de oportunidad, utilidad, potencia o funcionalidades, resulten de interés para los usuarios. Allí, las homologaciones y las emisiones tienen mucha relación.
La inflexible normativa de emisiones
Desde su entrada en vigor por allá por finales de los años 80, la normativa de emisiones europea ha ido en constante avance, y con ello, en constante recorte de los márgenes máximos permitidos. En la actualidad, todos los fabricantes de coches de Europa tienen la limitación máxima de 95 gramos por kilómetro para los coches ligeros y hasta 140 gramos para los vehículos de transporte pesado o de uso industrial, pero no es una norma definitiva, puesto que la actual normativa Euro 6 / Euro VI se modifica constantemente.
Por esa razón, y basándose en todas las revisiones que desde el año 1988 (entrada en vigor de Euro 0) hasta la actualidad con la vigencia de Euro 6 y todas sus variantes o sub-grupos, al momento de homologar un coche traído de un país no pertenenciente a la Unión Europea es necesario verificar algunos requisitos para poder matricularlo sin dificultades.
La cuestión sería en apariencia sencilla: de acuerdo a la fecha de la primera matriculación del coche, en su país de origen, se establece una equivalencia con respecto a la normativa más alta vigente para esa misma fecha, y de acuerdo al nivel de emisiones máximo permitido de ese año se vería si es viable o no la homologación y la matriculación. La cuestión, realmente, dista mucho de ese único cálculo, como se verá a continuación.
Recomendaciones de las instituciones oficiales
En España, muchos laboratorios son conocidos por el sector automotriz por estar a cargo de la verificación de las pruebas de coches para poder homologarlos y posteriormente matricularlos. Algunos trabajan desde con homologaciones unitarias hasta con fabricantes que quieren comercializar sus modelos en Europa.
Uno de esos laboratorios, INTA, es de los que mejor información tiene al respecto del tema de las homologaciones y cómo influyen las emisiones en esto. A saber, siempre se recomienda que los coches traídos desde fuera y que se quieran matricular en España sean de años posteriores al 2015, que sin ser una realidad tajante, es un año desde el que la mayoría de los grandes fabricantes mundiales intentaron acercarse más a los mercados europeos, por lo que los niveles de emisiones (incluso en vehículos de carga pesada) se asemejaban bastante a los permitidos en Europa.
Un caos particular es el del mercado estadounidense. Marcado por algunos fabricantes y modelos que son reconocidos por sus altas prestaciones y potencia, pero también por éxitos históricos, muchos particulares españoles y europeos ven los coches americanos como una opción, aparte de que al ser un mercado bastante movido es posible encontrar buenas ofertas. La cosa es que antes del año 2015, medir el nivel oficial de emisiones en esos coches es bastante difícil, y de hecho, muchos laboratorios de homologación directamente no recomendarían afrontar este trámite con coches así, a no ser que se tenga, aparte de la fotografía de la placa de emisiones, una información oficial del fabricante donde ratifique que el nivel de emisiones entraría dentro de los límites exigidos por la normativa EURO, en cualquiera que sea su versión de acuerdo a la fecha de matriculación.
Las emisiones, un punto a tener en cuenta
A pesar de que las emisiones de los coches en el mercado europeo no suponen el primer problema de contaminación del aire, sí es uno donde las instituciones gubernamentales han puesto bastante énfasis. Por esa razón, la legislación de emisiones de coches se actualiza constantemente, por lo que al momento de homologar un coche, sobre todo si es un procedimiento de homologación unitaria, tener en cuenta las emisiones y colocarlas como una prioridad puede ser una de las mejores decisiones que se tomen.